• Síndrome del Ojo seco: Se trata de la causa más frecuente de consulta oftalmológica. Con la edad la calidad y/o la cantidad de la lágrima disminuyen, de forma más significativa en las mujeres. Por ello la superficie ocular, debido a un déficit de lubricación, puede producir molestias, irritación, lagrimeo… síntomas que pueden llegar a afectar seriamente a nuestra calidad de vida.
  • Blefaritis/Meibomitis: Se caracteriza por un enrojecimiento y/o inflamación del borde palpebral por fallo en el drenaje de las glándulas que están presentes cerca de las pestañas.
  • Pingüeculas/Pterigion: Más frecuentes en climas tropicales, pero aún así presentes en nuestro medio son estas lesiones que suelen aparecer en la conjuntiva bulbar. Relacionados con la sequedad ocular, pueden producir molestias en brotes de inflamación. Además, hemos de vigilar el crecimiento de los pterigion ya que puede aparecer un astigmatismo inducido o incluso llegar a afectar el eje visual. Conjuntivitis: Las más conocidas son las infecciosas, causadas habitualmente por bacterias o virus, y que producen molestias de forma abrupta y secreciones. Pero también pueden ser de etiología alérgica, produciendo mucho picor y relacionadas con el ambiente.
  • Queratitis: Consiste en un inflamación de la córnea, secundaria frecuentemente a microorganismos: queratitis infecciosa. El principal factor de riesgo es el mal uso de lentes de contacto, contacto con agua, mala higiene o un exceso de uso.
    Es una entidad potencialmente grave ya que puede poner en peligro la integridad de la córnea como la agudeza visual final.
    Se trata con colirios antibióticos y generalmente responde bien al tratamiento.